¿Por qué compramos Lotería de Navidad si tenemos el 85% de posibilidades de perder?
Jugar a la Lotería de Navidad es un auténtico suicidio económico. Lo dicen las estadísticas: cada número jugado tiene un 85% de posibilidades de no ser premiado. Y lo que es aún peor: sólo el 5% de los números saldrán rentables, el resto -el 10%- sólo cobrarán el reintegro. Entonces... ¿por qué apostamos?
"Porque creemos en la suerte de una forma certera", asegura la psicóloga clínica Elena Borges. Pensamos que realmente nos va a tocar el décimo que hemos comprado. Pero esto está muy lejos de resultar cierto.
Para el sorteo de Navidad de este año se ponen a la venta 85.000 números. De ellos, 8.499 devolverán el dinero jugado y sólo 4.835 arrojarán dividendos a los jugadores.
No obstante, la mayoría de premios son menores. Nadie saldrá de pobre si le toca alguno de los 4.816 pedreas o terminaciones. Sólo los 19 premios mayores servirán a muchos para tapar agujeros o algo más.
El periodo de inestabilidad económica está provocando que haya más gente que intente "evadirse de la realidad". Una de las vías de escape es el juego, aunque también pueden serlo el alcohol o acudir a consultas de videntes.
No obstante, no todo el mundo está igual de expuesto a caer en la fe ciega en la suerte: "Una persona que tenga la cabeza bien amueblada sólo jugará uno o dos décimos", explica la psicóloga clínica. Más que nada por la tradición.
Pero todos tranquilos. No nos hemos vuelto todos locos: "Es humano que la gente crea en la suerte", afirma Elena Borges. Por ello, pese a que las matemáticas desaconsejan apostar a cualquier juego de azar, este año toda España volverá a pensar que le puede tocar el Gordo el próximo 22 de diciembre.

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